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Casas pequeñas

Un piso renovado con creatividad y buen gusto

Con gran creatividad y buen gusto, la propietaria de este piso madrileño ha conseguido un espacio súper moderno, cómodo y muy atractivo.

09/01/2018 Realización: Cristina Rodríguez Goitia y María L. M. Krahe. Fotos: Pablo Sarabia. Texto: Marta sanz.

En el corazón de La Gran Vía madrileña se encuentra este piso acondicionado para alquiler vacacional. Amaya, su propietaria, es una apasionada de la decoración y el diseño, por lo que ella misma se ha encargado de convertirlo en un lugar totalmente renovado.

LA REFORMA DE LA CASA
La vivienda, que mide 70 m2, necesitaba un lavado de cara total. Además, la cocina y el baño se habían quedado anticuados y se replanteó la distribución de la zona de día, para conseguir espacios amplios y cómodos. En la reforma, el suelo original se sustituyó por tarima clara, cálida y agradable al tacto, y las paredes se pintaron de color blanco, para crear sensación de conjunto en todos los ambientes. El cuarto de baño se renovó por completo, actualizando los revestimientos, y se tiró el tabique que separaba la cocina del salón-comedor. Otro de los grandes aciertos de la reforma -aunque éste, totalmente insesperado- fue la aparición en el salón de una ventana que estaba condenada y que ahora proporciona una dosis extra de luminosidad.

INSPIRACIÓN DECO
Durante el tiempo que duraron las obras, aproximadamente dos meses, Amaya se dedicó a diseñar los interiores de su nueva casa. Fiel seguidora de Instagram, Pinterest y revistas, confiesa que suele documentarse por estas vías para atesorar imágenes de distintos rincones que le llaman la atención por una u otra razón -lámparas suspendidas, gresites y mosaicos, lavabos de pared, cocinas despejadas, barras de desayuno, etc.-; después las clasifica por estancias y, finalmente, es la suma de todos esos detalles la que le lleva a crear decoraciones con carácter y muy personales.

ESTILO PROPIO
La cocina, con una península que la delimita del salón, es una de la estancias donde quedan reflejados los gustos de la propietaria: desde un frente de trabajo despejado y libre de armarios o vitrinas hasta los electrodomésticos de aire retro pasando por la encimera de Silestone, blanca y fina, que, además de ser tendencia, es más económica que las gruesas. Dejar las paredes lisas es otra de sus preferencias. Por eso, limitó los revestimientos cerámicos a las zonas expuestas a las manchas y al agua, tanto en la cocina como en el baño. En el dormitorio principal, Amaya tenía claro que quería una lámpara colgante a cada lado de la cama.

OBJETIVO CONSEGUIDO
El propósito inicial de toda la decoración fue crear interiores más cómodos y atractivos, un lugar que entrara por los ojos y en el que apeteciera quedarse. Como la reforma se llevó una gran parte del presupuesto original, se intentó reducir gastos en el mobiliario y en la deco. Para ello, se combinaron piezas de firmas low cost, -bajo coste y prácticas-, con muebles de segunda mano, bien heredados o encontrados en contenedores de obra, que Amaya se encargó de rehabilitar o customizar, como es el caso de la mesilla de noche del dormitorio. También se incluyeron piezas escogidas que aportan un toque de estilo y personalidad, como las sillas del comedor, adquiridas en El Corte Inglés, inspiradas en la Wishbone, todo un icono del diseño danés. ¡Un acierto!

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